Modelo Educativo

Preescolar

En el nivel preescolar, a través de las clases de educación física, las y los alumnos desarrollan habilidades motrices básicas como la locomoción, manipulación y estabilidad, propias de su etapa de crecimiento. Asimismo, fortalecen su coordinación, equilibrio y lateralidad mediante experiencias lúdicas que favorecen el conocimiento de su cuerpo.

De igual manera, exploran sus posibilidades expresivas y motrices, promoviendo la creatividad y la comunicación a través del movimiento. En este proceso, participan en juegos que impulsan la convivencia, la interacción y el respeto por las reglas, sentando las bases para su desarrollo integral.

Primaria

En el nivel primaria, las y los alumnos consolidan y diversifican sus patrones básicos de movimiento, combinando habilidades motrices en situaciones de juego cada vez más complejas. A través de la educación física, reconocen sus posibilidades corporales y expresivas, fortaleciendo su seguridad y autonomía.

Asimismo, se promueve el pensamiento divergente mediante la búsqueda de soluciones motrices diversas, así como la toma de decisiones en contextos individuales y colectivos. El trabajo colaborativo cobra relevancia, ya que aprenden a actuar estratégicamente, respetar acuerdos y valorar la participación de los demás.

Secundaria

En secundaria, las y los estudiantes aplican y perfeccionan sus capacidades, habilidades y destrezas en actividades de iniciación deportiva y deporte educativo. Desarrollan estrategias individuales y colectivas para la resolución de situaciones motrices, fortaleciendo su pensamiento táctico y toma de decisiones.

Además, reflexionan sobre la importancia de mantener una vida saludable, reconociendo el impacto del ejercicio físico en su bienestar integral. En este nivel, identifican sus límites y posibilidades, promoviendo una participación consciente, responsable y respetuosa en las actividades físicas.

Bachillerato

En el nivel bachillerato, las y los estudiantes asumen un papel activo en el cuidado de su salud, proponiendo y desarrollando acciones que favorecen un estilo de vida saludable. A través de la práctica deportiva y el ejercicio físico, fortalecen su desempeño académico, motriz y social.

Asimismo, integran sus conocimientos y experiencias en la construcción de su proyecto de vida, reconociendo la actividad física como un elemento clave para su bienestar presente y futuro. Se fomenta el interés, la autonomía y la responsabilidad en la práctica de actividades que contribuyan al desarrollo de sus habilidades y a una vida activa.